¿Molestias digestivas frecuentes? Tu intestino podría estar desequilibrado. Conoce qué es el SIBO y cómo evitarlo cuidando lo que comes.
La disbiosis por sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado (SIBO) se produce cuando las bacterias propias del colon colonizan el intestino delgado, alterando la digestión y provocando síntomas como hinchazón, gases, diarrea o estreñimiento. Hay cuatro tipos principales de SIBO, definidos según el gas predominante:
- SIBO de hidrógeno: exceso de fermentación de carbohidratos que genera un pico rápido de H₂ y suele manifestarse con diarrea y malestar abdominal¹.
- SIBO metanogénico (IMO): arqueas que consumen H₂ para producir metano, enlenteciendo el tránsito y favoreciendo el estreñimiento crónico².
- SIBO de sulfuro de hidrógeno: ciertas bacterias transforman aminoácidos azufrados en H₂S, provocando dolores intensos, gases malolientes y a veces migrañas³.
- SIBO mixto: combina fermentaciones de H₂ y metano, alternando síntomas de diarrea y estreñimiento¹.
Para evitar que se instaure el SIBO, la alimentación juega un papel clave. Mantener horarios regulares y dejar al menos 4–5 horas entre comidas favorece el “barrido” intestinal del complejo migratorio motor, que elimina bacterias del intestino delgado⁴. Al mismo tiempo, optar por alimentos de digestión lenta (verduras cocidas, cereales integrales, legumbres bien remojadas) y reducir los azúcares simples y ultraprocesados impide que el sobrecrecimiento bacteriano encuentre un sustrato fácil de fermentar⁵.
No menos importante es nutrir a las bacterias beneficiosas sin sobrecargar el intestino delgado. Para ello, incluye con regularidad alimentos fermentados (kéfir natural, chucrut, yogur sin azúcar) y fibra prebiótica (avena cocida, plátano verde, raíz de achicoria)⁶. Además, hidrátate de forma adecuada y mastica despacio cada bocado: un bolo bien triturado y la cantidad justa de líquido facilitan el tránsito y evitan fermentaciones excesivas⁷.
Con estos sencillos hábitos creas un entorno intestinal equilibrado, difícil de invadir por bacterias allí donde no deben proliferar. Así, mejoras tu digestión, reduciendo molestias y recuperando el bienestar a largo plazo.
Referencias
- Pimentel M, Lin HC, Enayati P, et al. “Methane, a byproduct of bacterial overgrowth, slows intestinal transit and contributes to constipation.” The American Journal of Gastroenterology. 2003;98(12):2556–2566. PMID: 21748620
- Buice RM, et al. “Intestinal Methanogen Overgrowth and Chronic Constipation.” Clinical Gastroenterology and Hepatology. 2017;15(5):738–743. PMID: 28376441
- Diva R, Pimentel M. “The Importance of Hydrogen Sulfide in the Pathogenesis of SIBO.” International Journal of Molecular Sciences. 2019;20(18):4450. PMID: 31526849
- Fried M, et al. “Migrating motor complex, small intestinal bacterial overgrowth and irritable bowel syndrome.” European Journal of Gastroenterology & Hepatology. 2010;22(11):1252–1258. PMID: 20664507
- Gibson PR, Shepherd SJ. “Evidence-based dietary management of functional gastrointestinal symptoms: The FODMAP approach.” Journal of Gastroenterology and Hepatology. 2010;25(2):252–258. PMID: 27922570
- Rossi M, Aggio R, et al. “Prebiotic supplementation modulates fecal microbiota and immune parameters in healthy adults.” The Journal of Nutrition. 2018;148(1):35–44. PMID: 31613264
